domingo, 6 de agosto de 2017

[169] La doble vida del encantado(r)















"Si la primera vez sentí el gozo de la sorpresa y el asombro, también en esta segunda ocasión fue grande el placer por la observación de los detalles y el análisis del espectáculo. Mi interés era ahora saber cómo se podía hacer todo aquello. Ya sabía que los muñecos no eran los que hablaban; también suponía que no se movían por sí mismos. Pero, ¿por qué todo esto era tan bello?, ¿por qué parecía que ellos hablaban y que se movían con vida propia?, ¿dónde podían estar las luces y la gente?... Todos estos misterios me inquietaban tanto que deseaba cada vez más ser a la vez el encantado y el encantador, deseaba esconder mis manos bajo el telón participando en la representación de la obra y al mismo tiempo disfrutar de la ilusión. [...] Después de mi descubrimiento estaba más tranquilo y más intranquilo que antes. Ahora, cuando ya sabía algo, me sobrevino la impresión de que no sabía nada y tenía razón pues me faltaba comprender el sentido de todo aquello, que es principalmente de lo que se trata."